qué triste que caiga la noche
que triste que borres la historia
debajo mío están los faroles de la calle y se levantan temprano a mirar
no llaman a nadie
y siento
que fuera de esto extraño tanto
que dentro de todo no importa mucho
el sonido que representa a mi madre es un suspiro de cansancio
y este soy yo
acompañado del sonido de las teclas en las que construyo estas oraciones inconexas
en invierno nos dan ganas
tantas ganas de estar en la cama calentitos con un otro
no me lo permito
desde entonces mi cuerpo es un cuchillo girando dentro de un vaso de agua
la noche me da miedo arriba cuando veo la luz de los faroles de la calle quieta
no hay forma de sacarme esta inhibición sexual que tengo
si me buscas aquí estoy
en verdad no me cierro a nada pero he aprendido a no actuar cuando debo
tengo muchas metas como para dejarme ir ahora
hay mucho que hacer aquí
sólo no me gusta estar sola
es delicado el sonido de las campanas de la iglesia
aquí pasan cosas normales
en mundos normales
en situaciones normales
pero no me cuentes sobre lo obvio y superficial
no es que no lo disfrute muchas veces
es que en este caso ya los dos lo sabemos y por qué no nos cuestionamos más lejos
es divertido porque me gusta verte cuando te dejas ir
no digo mucho creo en los pasos discretos
no me estoy moviendo ahora por ejemplo, estoy paralizada porque la luz dorada de los faroles de abajo está moviendo personas
a veces no me gusta ponerle acento a algunas palabras
cuando pienso en orígenes pienso en bloques antiguos de la reina
si me dices que te gusta algo, como la comida, te voy a hornear algo que te guste
acá me encuentro yo resolviendo la página en blanco
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